Mascaravila | El Fresno
Mascarávila es un proyecto común con dos objetivos fundamentales: de una parte, el objetivo patrimonial, mediante el cual se pretendía recuperar, consolidar y dar visibilidad a estas tradiciones casi olvidadas, valiosas, del patrimonio etnográfico y cultural abulense, y de otro, convertir estas manifestaciones culturales en aliciente turístico para el visitante.
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EL FRESNO

El Fresno es una localidad de de seiscientos cincuenta habitantes situada a tan sólo siete kilómetros de Ávila, en pleno Valle del Amblés. El visitante podrá disfrutar de agradables paseos por la ribera de río Adaja, acercarse en su camino hasta El Merino, antigua pedanía hoy abandonada, donde se observan vestigios de una vida pasada con sus huertas y su antiguo palomar. Alojarse en una de sus casas rurales o en su Hotel rural, divertirse practicando Paintball o vuelo ligero en el cercano aeroclub, son algunas de las actividades que ofrece al visitante. El turista podrá descansar en un ambiente tranquilo a sólo cinco minutos en coche de la ciudad amurallada de Ávila, Patrimonio de la Humanidad, y degustar las carnes de ternera de Ávila que gozan de gran fama en El Fresno.

 

El Fresno es un pueblo de antiguas tradiciones, que sumergirán al visitante en una cultura local que se muestra con todo esplendor en sus arraigadas fiestas: San Blas y las Candelas, con las subastas de los “propios” y los “bandos” los días 2 y 3 de febrero, la fiesta en honor a la Santísima Trinidad siempre celebrada un fin de semana antes del Corpus Christi…

 

Pero sin duda, la tradición más antigua son las Toras, integradas en las mascaradas invernales abulenses. Esta ancestral costumbre tiene lugar cada 16 y 17 de enero en honor a San Antón, patrón de los animales. La noche del 16 de enero se prende una hoguera que se mantiene encendida hasta la madrugada. Mientras, los hombres recorren las calles de la localidad haciendo sonar los cencerros para ahuyentar a los malos espíritus, que espantan con su sonido y el fuego purificador.

 

La fiesta continúa al día siguiente, y las Toras se dedican a asustar a cuantos encuentran en su camino (especialmente a las mujeres) mientras los jóvenes de menor edad tocan los cencerros, intentando no encontrarse con las toras ¡que les perseguirán si los encuentran. Cada año las toras tienen que confeccionar sus vestiduras puesto que, al finalizar la fiesta, los trapos se arrojan al fuego.

 

Delegada local de El Fresno en la comisión de Mascarávila: Rosa Gómez Pacho